Existen cientos de agentes que pueden dañar una cámara: lluvia, nieve, viento niebla, humedad, arena, polvo... Todos ellos forman parte de la rutina de cada fotógrafo y evitarlas no resulta fácil, ni es profesional. Pero es evidente que dejar que nuestro equipo se estropee no es una opción para ningún fotógrafo. ¿Qué podemos hacer? Los paraguas no parecen funcionar para este tipo de propósito y cubrir el equipo con una bolsa de plástico ni es muy práctico ni muy estético. Por otro lado la mayoría de cubiertas que encontramos en el mercado son caras, ocupan demasiado espacio en la bolsa y no son sencillas de colocar y usar.